La ONU en México se puso el chaleco de mediador y expresó su solidaridad tras la tormenta de violencia desatada por la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. En un mensaje más emotivo que un discurso de telenovela, lamentaron la pérdida de vidas, especialmente de agentes federales caídos en el cumplimiento del deber.
El operativo en Tapalpa, Jalisco, el pasado domingo, fue como sacar un avispero con un palo: El Mencho fue abatido, pero el CJNG respondió con un caos que ni en las películas de acción. Bloqueos con autos en llamas, quema de camiones y ataques a negocios paralizaron ciudades como Guadalajara y Puerto Vallarta. Cierres viales, comercios clausurados y terminales aéreas afectadas convirtieron a Jalisco en un set de distopía. Las autoridades pidieron a la gente quedarse en casa, mientras ocho estados suspendieron clases y gobiernos extranjeros lanzaron alertas como si México fuera zona de huracanes.
El Mencho, uno de los narcos más buscados, con una recompensa millonaria de EE. UU. sobre su cabeza, dejó al CJNG como un monstruo transnacional. Su muerte fue un golpe, pero también un detonante de violencia que hizo que la ONU alzara la voz, ofreciendo apoyo al Gobierno de México para reforzar la seguridad. Eso sí, con la advertencia de que todo sea dentro del Estado de Derecho y respetando derechos humanos, como si fuera fácil pelear con cárteles usando guantes de seda.
La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito ya está lista con estrategias, informes sobre criptomonedas y lavado de dinero, y consejos para enfrentar al crimen organizado. Mientras los operativos intentan apagar el incendio, la ONU insiste: hay que jugar limpio. ¿Será que también mandan un manual para calmar a un cártel furioso?


