¡Quién lo diría, un aplauso opositor al gobierno! Esta semana, Xóchitl Gálvez, exsenadora y excandidata presidencial, reconoció en un video en redes sociales el trabajo de la presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete de seguridad por la captura y abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, el 22 de febrero en Tapalpa, Jalisco. “Celebro la determinación de enfrentar al crimen. Mi reconocimiento a las Fuerzas Armadas, que perdieron 25 valientes, y al secretario Omar García Harfuch”, dijo, enviando condolencias a las familias.
Sin embargo, Xóchitl no se quedó en halagos y lanzó la pregunta del millón: ¿qué sigue? “Se acabó la estrategia de abrazos, pero ahora hay que mirar hacia adentro, a gobiernos y políticos ligados al crimen organizado. Es momento de cerrar filas”, afirmó, como quien pide una limpieza profunda tras una fiesta descontrolada.
La noticia también agitó a la oposición. El PAN, por boca de Jorge Romero Herrera, aplaudió el golpe al crimen, pero aclaró que “eso es el trabajo básico de cualquier gobierno”. El PRI, liderado por Alejandro Moreno, criticó la estrategia de “abrazos, no balazos” como un fiasco y exigió una política de seguridad seria, no un experimento social. Por su parte, Jorge Álvarez Máynez de Movimiento Ciudadano respaldó a las Fuerzas Armadas: “Estamos con quienes arriesgan su vida por México”.
En resumen, todos coinciden en aplaudir el operativo, pero no en el camino a seguir. ¿Será este el inicio de una tregua política o solo un alto al fuego temporal? Mientras, el país observa si los golpes al crimen llegan también a los pasillos del poder.


