La Unión Europea acaba de ponerle un candado más grande a las importaciones chinas de aceite rico en ácido araquidónico, un ingrediente de leches infantiles que está causando más drama que una telenovela. Después de un escándalo con bebés enfermos, la UE dijo: “Hasta aquí llegamos”.
A partir de este jueves, las aduanas europeas revisarán el 50% de los envíos de esta sustancia provenientes de China, porque, según el Diario Oficial de la UE, “probablemente supone un riesgo grave para la salud humana”. Vamos, que no es un simple dolor de barriga. Las investigaciones apuntan a que este aceite, usado en leche en polvo, es el culpable de contaminaciones con cereulida, una toxina que ha dejado a bebés con problemas gastrointestinales en siete países europeos. Francia incluso está investigando la muerte de tres pequeños, la última el 5 de febrero, por posible conexión con lotes retirados.
Gigantes como Nestlé, Danone y Lactalis han sacado del mercado sus productos en más de 60 países desde diciembre, en una operación que parece un Black Friday de retiros. Las agencias de seguridad alimentaria de la UE confirmaron que el aceite chino es el sospechoso principal, aunque el Ministerio de Salud francés insiste en que aún no hay pruebas científicas definitivas de quién tiene la culpa.
Mientras tanto, Europa se prepara para inspeccionar hasta el último frasco como si fuera un thriller de espías. ¿Es este el fin de la confianza en las fórmulas infantiles? Solo falta que los bebés empiecen a pedir su leche con sello de “inspección UE”. Esto está más turbio que un biberón olvidado en el coche.


