Hígado Graso Silencioso: Cuando las Pastillas Juegan Sucio con tu Hígado

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¡Cuidado con lo que tomas, que no todo es paracetamol para el dolor de cabeza! Especialistas del Hospital Clínic de Barcelona han soltado una bomba: el hígado graso, esa condición de grasa acumulada en el hígado, no solo viene de atracones de tacos o cervezas. Algunos medicamentos pueden ser los villanos silenciosos detrás de este problema. Los doctores Isabel Graupera Garcia-Milà, Pere Ginès Gibert y la enfermera Marta Cervera Carbonell, del Servicio de Hepatología, advierten que ciertos tratamientos farmacológicos desencadenan hígado graso no alcohólico de causa secundaria, incluso si no tienes otros factores de riesgo.

Lo peor es que este daño es un ninja: no da síntomas mientras se cuela en tu hígado, acumulando grasa y pudiendo avanzar hasta fibrosis o cirrosis si no lo pillas a tiempo. Los fármacos implicados son variados, usados en terapias hormonales, tratamientos oncológicos, infecciones virales y enfermedades autoinmunes. Pero calma, no significa que tomarlos sea un boleto directo al desastre hepático; simplemente, pueden empeorar las cosas si no estás atento.

La doctora Graupera sugiere investigar si estás consumiendo estos medicamentos y, de ser posible, retirarlos tras evaluar riesgos y beneficios. Si no se pueden suspender, el seguimiento es clave. La enfermera Cervera insiste en monitorear el hígado graso y controlar si aparece fibrosis, ese tejido cicatrizado que nadie quiere como inquilino en su órgano.

La moraleja, según los expertos, es clara: no todo hígado graso es culpa de la dieta o el alcohol. A veces, las pastillas recetadas son las culpables. La detección temprana y el trabajo en equipo con tu médico pueden salvar el día. Así que, la próxima vez que tomes un tratamiento, vigila tu hígado como si fuera tu cuenta bancaria después de un viernes de fiesta.

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