El Fiscal Adam Gordon, del Distrito Sur de California, soltó una bomba en conferencia de prensa al anunciar acusaciones formales contra René Arzate García, alias “La Rana”, líder del Cártel de Sinaloa. Junto a funcionarios, lo señaló como un distribuidor clave de drogas hacia Estados Unidos, cargándole delitos que suenan a guion de serie: narcoterrorismo, apoyo a organizaciones terroristas extranjeras, empresa criminal continua, conspiración para importar y distribuir sustancias controladas, y lavado de dinero.
Gordon describió a La Rana como un pez gordo del cártel, operando junto a su hermano Alfonso Arzate García, alias “Aquiles”, desde Baja California y Tijuana. “Controlan la mayoría de la droga que cruza la frontera. Solo en el último año, la DEA confiscó más de 12 mil dosis mortales de fentanilo en San Diego, suficientes para matar a cada persona cuatro veces”, afirmó, dejando claro que no es un juego de niños. Añadió que la inestabilidad de los cárteles, basada en miedo y violencia, no supera al estado de derecho.
Los hermanos Arzate, con una diferencia de 10 años entre ellos, han estado en el radar del Departamento de Justicia de EE. UU. por años. Operan para Ismael “El Mayo” Zambada y los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Desde el 25 de julio de 2014, enfrentan cargos por conspiración para importar marihuana. Alfonso, el mayor, nacido el 2 de diciembre de 1973, es considerado el líder del dúo, con acusaciones adicionales por distribución de metanfetamina y lavado de dinero. La DEA ofrece 20 mil dólares por información para su captura.
Se dice que ambos, originarios de Baja California o Sinaloa según versiones, entraron al narco por necesidad tras trabajos mal pagados. Alfonso, de 1.75 metros, calvo y unos 81 kilos, habría comenzado a los 30 años. Hoy, su imperio criminal los tiene como blancos prioritarios. Esto pinta más intenso que un reality de persecuciones.


