En un operativo que parece sacado de un videojuego de acción, autoridades de Colima y la Secretaría de Marina detuvieron a José Israel “N”, alias “El Salsas”, junto a Samanta Sarahí “N” en la comunidad de Alcaraces, municipio de Cuauhtémoc. Los pillaron con un surtido de narcóticos digno de una farmacia clandestina: pastillas de supuesto fentanilo, metanfetamina y cocaína. “El Salsas”, identificado como un pez gordo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), era el cerebro financiero y logístico, moviendo dinero y recursos entre Colima y Jalisco como si fuera un repartidor de apps.
La Policía Estatal y la Marina lo pusieron a disposición del Ministerio Público, donde fue vinculado a proceso por delitos contra la salud. Pero eso no fue todo el drama. Días antes, el 22 de febrero, la Secretaría de la Defensa Nacional, con datos de inteligencia de EE. UU., logró un golpe épico al abatir a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del CJNG, en Tapalpa, Jalisco. Lo ubicaron en una zona de cabañas tras seguir a un contacto cercano de su pareja. Aunque sus sicarios intentaron protegerlo con un cerco, dejando ocho muertos en un enfrentamiento, los militares lo persiguieron, lo hirieron de gravedad y murió durante un traslado aéreo.
El caos no terminó ahí. Tras su abatimiento, narcobloqueos, quema de comercios y vehículos estallaron en 20 entidades, paralizando la vida cotidiana para evitar víctimas civiles. Mientras “El Salsas” enfrenta la justicia y el legado de “El Mencho” se desmorona en llamas, esto parece más un guion de narcoserie que una noticia. ¿Será este el fin del CJNG o solo un episodio más?


