¡Alerta máxima en Oriente Medio! Estados Unidos recomendó a su personal no esencial de la embajada en Israel que abandone el país antes de que la cosa se ponga más caliente que un episodio de reality show. Con amenazas de ataques a Irán y un despliegue militar que parece sacado de una película de Michael Bay, Washington no está para juegos.
El viernes, la embajada en Jerusalén instó a sus empleados a largarse mientras haya vuelos comerciales, y el embajador Mike Huckabee envió un correo en plan “¡HOY o nunca!”. Todo esto tras una tercera ronda de negociaciones con Irán bajo mediación omaní, que parece más un intento desesperado de evitar que Donald Trump convierta la región en su patio de juegos. Trump, quien dio un ultimátum de “10 a 15 días” el 19 de febrero, ya tiene dos portaaviones en la zona, incluido el USS Gerald Ford, el más grande del mundo, navegando desde Creta hacia la costa israelí como un monstruo marino listo para el caos.
Irán, por su parte, niega querer armas nucleares, pero Washington insiste en que no enriquezca uranio y deje de jugar con misiles balísticos que Israel ve como una amenaza existencial. El ministro iraní Abás Araqchi pidió a EE. UU. bajar el tono de sus “exigencias excesivas”, mientras Trump, en su discurso del Estado de la Unión, juró que Irán ya tiene misiles que podrían llegar a Europa y pronto a suelo yankee. Omán y Araqchi hablan de “progresos”, pero esto huele a más tensiones que una cena familiar incómoda.
China también desaconsejó a sus ciudadanos viajar a Irán, y la ONU está “sumamente alarmada” por una posible escalada. ¿Acuerdo o explosión? Esto está más incierto que un final de temporada de tu serie favorita.


