En la mañanera del 3 de marzo en Palacio Nacional, Eduardo Clark García Dobarganes, subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaría de Salud, soltó un dato que casi suena a récord Guinness: en el último año, desde el primer caso de sarampión en Chihuahua en febrero de 2025, México ha aplicado 22 millones de dosis. ¡Eso es vacunar como si no hubiera mañana!
Clark destacó que este ritmo es una locura comparado con lo habitual: “Hemos aplicado en un año lo que antes tomaba cinco o seis”. La urgencia no es para menos, con los índices de transmisión disparados desde el año pasado. Solo en los dos primeros meses de 2026, se pusieron más de 8.4 millones de dosis a niños y adultos de 20 a 49 años, un esfuerzo titánico para frenar esta enfermedad viral que parece no querer irse de fiesta. Entre el 12 de febrero y el 2 de marzo, las vacunas se distribuyeron por todo el país, mostrando un despliegue logístico que ni el mejor repartidor de apps podría igualar.
El subsecretario aprovechó para recordar que vacunarse no es opcional, es casi un deber patrio si no queremos volver a los días en que el sarampión era el invitado no deseado en cada colonia. La estrategia parece clara: pinchar brazos hasta que el virus se rinda. Aunque no dio detalles específicos por estado, el mensaje es que nadie se queda fuera de esta cruzada.
¿Será este el golpe final al sarampión o solo un round más en la pelea? Por ahora, México se arma con jeringas y un montón de ganas. ¡Que siga el piquete!


