¡Agárrense, que esto parece guion de Hollywood! Un submarino estadounidense mandó al fondo del mar un buque de guerra iraní, el IRIS Dena, frente a la costa sur de Sri Lanka, según soltó este miércoles el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth. ¡Y el océano se puso más movido que un reality show!
El ministro de Asuntos Exteriores de Sri Lanka, Vijitha Herath, confirmó que había 180 almas a bordo del buque, que participaba en maniobras navales en la bahía de Bengala del 18 al 25 de febrero. La Armada de Sri Lanka, alertada por una llamada de socorro, se lanzó al rescate junto con la Fuerza Aérea. Lograron salvar a 32 personas, ahora atendidas en un hospital de Galle, y recuperaron cadáveres del agua, según el comandante Buddhika Sampath. Pero al llegar, solo encontraron una mancha de petróleo, como si el mar hubiera borrado el crimen.
El incidente ocurrió fuera de aguas de Sri Lanka, pero Colombo no se lavó las manos y sigue ayudando. Sampath aclaró que no vieron otros barcos ni aviones en la zona, así que el misterio del submarino yankee queda más oscuro que un episodio de true crime. Por ahora, las fuerzas locales priorizan salvar vidas antes de jugar a detectives.
¿Fue un error, un mensaje o pura mala suerte? Mientras Sri Lanka pesca sobrevivientes y EE. UU. guarda silencio sepulcral, el océano Índico se convierte en un tablero de ajedrez militar. Esto huele a más tensiones que una cena familiar incómoda.


