Irán está repartiendo advertencias como si fueran volantes de descuento, pero con un tono mucho menos amistoso. Este jueves, Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, dijo a TVE que los países de la Unión Europea «pagarán el precio, tarde o temprano» si siguen mudos ante la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Teherán. Según Irán, esta guerra es una violación del derecho internacional, y el silencio europeo parece ser un boleto directo a futuras represalias.
Baqaei también insistió en desmentir que un misil interceptado en el espacio aéreo turco haya sido lanzado desde Irán, como si dijera: «No fuimos nosotros, busquen al verdadero culpable en otro lado». Mientras tanto, el canciller Abás Araqchi subió la temperatura al acusar a Estados Unidos de una «atrocidad» por hundir la fragata Dena frente a las costas de Sri Lanka. En un tuit furioso en X, detalló que el buque, con casi 130 marinos a bordo, fue atacado en aguas internacionales sin aviso, a 2,000 millas de Irán, tras ser invitado por la Armada de India.
Araqchi no se quedó en lamentos y lanzó una amenaza digna de película de acción: Washington «lamentará amargamente» haber sentado este precedente. Esto suena como un guion de venganza donde Irán promete devolver el golpe con intereses. ¿Y la UE? Parece atrapada entre aplaudir desde la grada o meterse al ring. Si esto sigue escalando, el «precio» que menciona Baqaei podría ser más caro que un barril de petróleo en plena crisis. Que alguien traiga un mediador, porque este culebrón bélico no pinta finales felices.


