La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México se ha puesto la camiseta de facilitador para que la Selección de Futbol de Irak pueda llegar al partido del 31 de marzo en Monterrey. Con el espacio aéreo iraquí cerrado por el conflicto en Medio Oriente, el traslado del equipo es más complicado que un regate en el último minuto, pero México está decidido a meter gol en diplomacia.
Aunque no tiene embajada en Irak, la SRE ha tirado pases con sus representaciones en Emiratos Árabes Unidos y Turquía, además de otras en Europa, para coordinar la emisión de visas a jugadores y directivos. La embajada mexicana en Emiratos ya contactó a los altos mandos del futbol iraquí, mientras se les pidió a estos últimos la lista de viajeros y sus lugares de residencia para agilizar el trámite. Es como si la cancillería hubiera sacado la tarjeta VIP para evitar que el equipo se quede en fuera de juego.
Esto suena a una misión de rescate futbolístico: sortear un cielo cerrado, conflictos bélicos y burocracia internacional para que Irak pueda pisar el césped regiomontano. La SRE parece estar diciendo: «Si no podemos parar la guerra, al menos que no se suspenda el partido». ¿Próximo paso? Tal vez un avión privado o un pase mágico por algún aeropuerto neutral. Mientras tanto, los hinchas mexicanos esperan que este esfuerzo diplomático termine en un golazo de hospitalidad. Que ruede el balón, porque este partido ya tiene más drama que una final de penales.


