¡El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, está sacando pecho! Este jueves, en una conferencia en el Mando Sur del Ejército de EE. UU. en Florida, celebró que la misión estadounidense en el Caribe y el Pacífico ha puesto a los cárteles de la droga contra las cuerdas. Según él, los flujos de fentanilo cayeron un 56%, y ahora pide a la región que se ponga las pilas en esta guerra contra el narcotráfico.
Hegseth aseguró que, al pasar a la ofensiva, Washington ha “restablecido la disuasión contra los cárteles narco-terroristas”. Con tono de estratega de videojuego, dijo que el mes pasado no atacaron ni un solo barco porque, simplemente, no había barcos que hundir. “Ese es el objetivo”, afirmó, como si hubiera ganado un nivel en un arcade. Para él, era hora de cambiar la dinámica y obligar a los narcos a salir de su zona de confort, haciéndolos más vulnerables al tener que moverse como pollos sin cabeza.
En el foro ‘Lucha contra los Cárteles de las Américas’, con representantes de defensa y seguridad de la región, Hegseth instó a la cooperación, dejando claro que EE. UU. está listo para actuar solo “si es necesario”. Pero prefiere que todos remen juntos en este bote contra el crimen. También señaló al “comunismo”, la “anarcotiranía” y la “migración descontrolada” como amenazas compartidas, pidiendo a cada país invertir más en su propia seguridad.
Con Trump en la Casa Blanca, Hegseth promete mano dura. “Sin la fuerza de las armas, no hay seguridad”, sentenció, citando a Teddy Roosevelt y su sueño de paz permanente. ¿Será esta ofensiva un knockout a los cárteles o solo un round más en el ring? Esto pinta más intenso que una serie de narcos en streaming.


