La Embajada de México en Belice puso los puntos sobre las íes: Martha Zamarripa Rivas terminó su gestión como embajadora el pasado 28 de febrero y ya dejó la sede diplomática. Nada de atrincheramientos épicos como sugirieron algunos medios digitales. La realidad es menos emocionante que una película de acción: Zamarripa está en Belice, haciendo trámites de mudanza con su menaje de casa y planea salir esta semana.
Para calmar las aguas, la embajada aclaró que la nueva embajadora, Ana Luisa Vallejo Barba, del Servicio Exterior Mexicano, tomará el mando a mediados de marzo, siguiendo las reglas del juego. Mientras tanto, el ministro Vladimir Hernández Lara se pone el sombrero de encargado de Negocios ad interim ante el gobierno beliceño. Básicamente, es el sustituto temporal hasta que llegue la jefa oficial. Todo bajo control, sin dramas ni complots.
Además, explicaron que Zamarripa tiene un plazo de 15 días hábiles, según los lineamientos de la Administración Pública Federal, para entregar el acta de Entrega-Recepción Institucional, como dicta el artículo 18 de las normas de rendición de cuentas. Vamos, puro trámite burocrático de esos que suenan más complicados que armar un mueble de IKEA, pero que son rutina al cerrar una misión diplomática.
Al final, no hay barricadas ni conspiraciones, solo una diplomática empacando maletas y otra lista para desembarcar. ¿Será que los medios digitales confundieron una mudanza con una misión de espionaje? Esto está más tranquilo que un domingo por la tarde, pero igual deja espacio para chismes de pasillo internacional.


