¡Drama internacional al rojo vivo! Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., soltó este lunes que Irán tiene al mundo como rehén, y no precisamente con un reality show. Según Rubio, Teherán está jugando a los dardos con misiles, apuntando a medio vecindario geopolítico desde que EE. UU. e Israel atacaron el 28 de febrero y se cargaron al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Desde entonces, Irán ha estado lanzando oleadas de misiles y drones como si fueran fuegos artificiales en fin de año. Sus blancos incluyen a Israel, las monarquías del Golfo, e incluso Azerbaiyán y Chipre, donde hay bases o fuerzas yanquis. “Este régimen clerical es una amenaza para la región y el mundo. Atacan países vecinos, su infraestructura energética y civiles”, acusó Rubio en un evento en el Departamento de Estado, rodeado de familiares de estadounidenses detenidos injustamente.
En el acto, también se recordó a Robert Levinson, exagente del FBI desaparecido en 2007 en la isla iraní de Kish. EE. UU. concluyó en 2020 que Irán estuvo detrás de su presunta muerte. Aunque oficialmente investigaba falsificación de cigarrillos, The Washington Post reveló en 2013 que trabajaba con la CIA en una misión no autorizada. Rubio aprovechó para rematar: su caso es “un recordatorio de la naturaleza del régimen en Teherán”.
Mientras Rubio señala con el dedo, el mundo se pregunta si esto es un juego de ajedrez o una partida de Risk que se salió de control. ¿Logrará Washington sus objetivos bélicos o seguirá este culebrón de misiles? Esto está más tenso que un cable de alta tensión en una tormenta.


