¡Dinastía clerical en Irán! La Asamblea de Expertos nombró a Mojtaba Jamenei, de 56 años, como nuevo líder supremo, sucediendo a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, muerto en un ataque aéreo israeloestadounidense hace más de una semana. Los partidarios de la línea dura siguen al mando, y Mojtaba, con su turbante negro de sayyed, es la apuesta para mantener el puño de hierro.
Un miembro del consejo, el ayatolá Mohsen Heidari Alekasir, dijo que eligieron a Mojtaba porque su padre quería un líder “odiado por el enemigo”. Y vaya que lo lograron: Donald Trump ya lo calificó de “inaceptable”. Mojtaba ha acumulado poder en la sombra, cercano al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y al imperio empresarial que controlan, además de ser el “guardián” de su padre. “Tiene fuerte apoyo entre las generaciones jóvenes y radicales del IRGC”, según Kasra Aarabi, experto de United Against Nuclear Iran.
Nacido en 1969 en Mashhad, Mojtaba luchó en la guerra Irán-Irak y estudió en los seminarios conservadores de Qom. Aunque nunca ocupó cargos oficiales, su influencia tras bambalinas es innegable, aunque controversial. Los críticos lo acusan de promover una política dinástica y carecer de credenciales clericales, siendo solo Hojjatoleslam, un rango menor que ayatolá. EE. UU. lo sancionó en 2019 por representar a su padre sin cargo formal.
Con protestas masivas y represión en su historial, Mojtaba enfrenta un Irán dividido. ¿Podrá mantener el control o será solo un peón en este ajedrez geopolítico? Mientras Trump afila los colmillos, el Medio Oriente sigue más revuelto que un bazar en rebajas.


