En un drama que parece sacado de una película de espías, Irán lanzó una amenaza este martes a Donald Trump: ni una gota de petróleo saldrá de Oriente Medio mientras Estados Unidos e Israel sigan con sus bombardeos. Alí Larijani, jefe del Consejo Superior de Seguridad iraní, tuiteó sin pelos en la lengua: “A Irán no le asustan sus amenazas vacías. ¡Cuídese de no ser eliminado!”. Todo esto tras las declaraciones de Trump de que la guerra “terminará pronto”, pero que golpearía “muy duro” si Irán sigue bloqueando el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y gas mundial.
El conflicto, que estalló el 28 de febrero con ataques conjuntos de EE. UU. e Israel, ha escalado con represalias iraníes. Los Guardianes de la Revolución advirtieron que no permitirán exportar ni un litro de crudo a los “hostiles”. El canciller Abás Araqchi afirmó que están listos para pelear “el tiempo que sea necesario”. Los mercados, temblando como en un mal día de Black Friday, temen un subidón en los precios de la energía, aunque las palabras de Trump hicieron caer el crudo a 86-90 dólares por barril y bajaron el gas en Europa un 15%.
Mientras, la región es un polvorín. Israel, bajo el mando de Netanyahu, insiste en que “no han terminado” y lanzó más bombardeos en Teherán. Irán contraataca en Israel y sus vecinos, con incidentes en Emiratos, Kuwait y Baréin, donde hubo dos muertos. En Líbano, los ataques de Israel contra Hezbolá han desplazado a más de 667,000 personas. Trump, por su parte, no está feliz con el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, y Washington busca un cambio de régimen.
¿Resultado? Filas en gasolineras asiáticas y quejas como la de Tuan Hung en Vietnam, donde el combustible subió un 20%. Esto pinta más feo que un reality show sin guion.


