¡Sorpresa, México! Los cárteles están contratando más rápido que un influencer buscando likes. Según el matemático Rafael Prieto-Curiel, del Complexity Science Hub Vienna, estas organizaciones tienen más de 180 mil miembros, superando incluso a la plantilla de Oxxo. ¿Tienda en cada esquina? Más bien, capo en cada cuadra.
Prieto-Curiel, cuyo estudio fue destacado por la revista Nature, revela que los cárteles crecieron de 115 mil en 2012 a 175 mil en 2022, y ahora rondan los 183 mil. En 2021, reclutaron 19,300 nuevos “empleados” mientras perdían solo 12,200 por arrestos o bajas. Eso significa que necesitan 350 a 370 novatos cada semana solo para mantener el ritmo. ¿Su estrategia? Seducir a jóvenes de 14 a 20 años con ofertas que harían sonrojar a cualquier programa social. Mientras el gobierno insiste en que la violencia es por “ajustes de cuentas” entre ellos, los números dicen otra cosa: los cárteles no solo sobreviven, sino que engordan.
El Cártel Jalisco Nueva Generación, el de Sinaloa y La Nueva Familia Michoacana se llevan un tercio de los integrantes. Solo el CJNG cuesta al país 19 mil millones de dólares al año, más que lo que gastamos en ciencia. La violencia drena un 18% del PIB, afectando turismo, inversión y hasta las ganas de salir por tacos. Prieto-Curiel también duda de las estadísticas oficiales: los asesinatos “bajan”, pero las desapariciones suben. ¿Coincidencia? Suena más sospechoso que un político prometiendo honestidad.
Duplicar arrestos no funciona; solo reducir el reclutamiento baja la violencia. Pero los programas sociales actuales son como ofrecer un chicle contra un banquete narco. ¿La solución? Focalizar esfuerzos en jóvenes vulnerables antes de que el crimen les haga una oferta que no puedan rechazar.


