¡Alerta de culebrón internacional! Donald Trump soltó la bomba: quiere “apoderarse de Cuba” y asegura que puede hacer “lo que quiera” con la isla. Como si fuera un reality show, el presidente de EE. UU. parece listo para añadir La Habana a su colección de trofeos. ¿Próximo episodio? Invasión o negociado.
Rusia, sin mencionar al magnate por nombre, salió al quite este martes con un comunicado más caliente que un mojito en verano. El Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su “inquebrantable solidaridad” con la “Isla de la Libertad”, condenando cualquier injerencia en los asuntos de un país soberano. Básicamente, le mandaron un “ni se te ocurra” a Washington, prometiendo apoyo financiero y material a Cuba, como si fueran los padrinos de boda en una relación que data de la revolución de Fidel Castro en 1959.
Mientras tanto, Trump ha apretado las tuercas con un bloqueo petrolero que tiene a Cuba generando energía con pura voluntad y café fuerte. Según The New York Times, Washington tiene en la mira destituir a Miguel Díaz-Canel, aunque deja el “cómo” en manos de los cubanos, como si fuera un proyecto de bricolaje. Rusia, que ya perdió a Venezuela como aliado tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, no quiere otro revés, aunque se frota las manos con los precios del petróleo disparados por el lío con Irán.
Cuba, históricamente un amor platónico de Moscú, sigue siendo un punto caliente en este juego de ajedrez global. ¿Logrará Trump su capricho tropical o Rusia plantará bandera con más rublos? Esto parece una partida de Risk donde el dado siempre cae en caos.


