¡Trump en modo drama total! Ayer, desde el Despacho Oval, el presidente de EE. UU. soltó que la mayoría de los aliados de la OTAN le dieron la espalda en la operación militar contra Irán, y lo calificó de “error muy tonto”. Según él, esto es una prueba fallida de lealtad, aunque minutos antes gritó en Truth Social que no necesita ni quiere su ayuda para liberar este paso clave para la economía mundial.
“Me preguntaba si la OTAN estaría ahí para nosotros. No los necesitamos, pero deberían haber estado ahí”, dijo Trump a la prensa mientras recibía al primer ministro irlandés Micheal Martin por el Día de San Patricio. También lanzó un dardo por Ucrania: “Hemos ayudado ahí y ellos no ayudan con Irán, cuando todos saben que Irán no debe tener armas nucleares”. Para rematar, aseguró que esto es “muy malo” para la OTAN y extendió su desdén a Japón, Australia y Corea del Sur, chillando en mayúsculas que “¡NO NECESITAMOS LA AYUDA DE NADIE!”.
Mientras Trump juega a ser lobo solitario, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó la muerte de su presidente, Alí Larijani, tras un ataque aéreo que Israel reivindicó. Larijani, una figura clave en el aparato de seguridad iraní, emergió como líder destacado en esta guerra contra EE. UU. e Israel. La semana pasada, se paseó desafiante entre multitudes en una manifestación progubernamental en Teherán, como diciendo “vengan por mí”.
Esto parece más un reality de traiciones que una alianza militar. ¿Seguirá Trump solo en esta cruzada, o es solo un farol? La OTAN debe estar sudando frío mientras Irán llora a su líder. El tablero mundial está más revuelto que un bar en happy hour.


