¡Agárrense los pasaportes, que Trump sigue poniendo candados a la entrada a EE. UU.! El gobierno anunció este miércoles que amplía la lista de países cuyos ciudadanos deben depositar una fianza de 15,000 dólares para obtener visas de negocios o turismo. Esta medida, que no aplica a inmigrantes permanentes, ya afectaba a 38 naciones y, desde el 2 de abril, sumará a 12 más, incluyendo Nicaragua y Granada, según el Departamento de Estado.
El programa, lanzado el año pasado, busca frenar estancias prolongadas más allá del tiempo autorizado, como parte de la cruzada de Trump contra la inmigración ilegal. La fianza se devuelve si el viajero regresa a su país dentro del plazo o si no viaja. Según el Departamento de Estado, deportar a un inmigrante ilegal le cuesta al contribuyente gringo unos 18,000 dólares de promedio, así que prefieren cobrar por adelantado.
Además de Nicaragua y Granada, se unen al programa Camboya, Etiopía, Georgia, Lesoto, Mauricio, Mongolia, Mozambique, Papúa Nueva Guinea, Seychelles y Túnez. De América, ya estaban Venezuela, Antigua y Barbuda, Cuba y Dominica. Entre los 38 iniciales, predominan países africanos como Benín, Nigeria y Senegal, y de Asia y Oceanía figuran Bangladés, Nepal y Fiyi, entre otros. En enero, EE. UU. también congeló trámites de visas de inmigrante en 75 países para quienes buscan residir permanentemente.
¿Es esto una barrera efectiva o solo una forma de hacer caja? Trump parece decidido a convertir la entrada a EE. UU. en un club exclusivo con cuota de ingreso. Esto está más cerrado que un cofre pirata en el fondo del mar.


