¡Atención, españoles, que Pedro Sánchez ha decidido jugar a Papá Noel en plena crisis! Este viernes, el presidente del Gobierno anunció un plan de 80 medidas con una lluvia de 5,000 millones de euros (unos 5,780 millones de dólares) para suavizar el golpe de la guerra en Oriente Medio. Porque, oye, si el mundo se cae a pedazos, al menos que no duela tanto en el bolsillo.
Entre las jugadas estrella está una «reducción drástica» de impuestos a la energía. ¿Qué significa eso? Pues que el IVA del gas y los carburantes baja más rápido que un influencer cancelado, abaratando hasta 30 céntimos por litro en las gasolineras. Además, los impuestos a la electricidad se recortan un 60%, y el IVA de la luz pasa del 21% al 10%. «Situaciones extraordinarias, respuestas extraordinarias», dijo Sánchez, seguramente con cara de héroe de película de acción.
No se olvidó de los que mueven el país: transportistas, agricultores, ganaderos y pescadores recibirán una ayuda directa de 0.20 euros por litro de combustible, más un empujoncito para fertilizantes. Y, como cereza del pastel, un decreto para congelar temporalmente los alquileres, aunque este tema tuvo más drama que una final de reality show con su socio de extrema izquierda, Sumar. Aún falta el visto bueno del Parlamento, así que crucen dedos.
Sánchez admite que esto no evitará que la guerra nos salpique, pero al menos promete que el impacto será más como un chapuzón que como un tsunami. ¿Funcionará o será otro parche? Ya veremos si este plan es un salvavidas o solo un flotador pinchado.


