¡Sorpresa en alta mar! Irán acaba de soltar que no tiene ni una gota de petróleo extra para vender, a pesar de que Estados Unidos anda como pirata buscando barriles flotantes. Según Teherán, no hay reservas en el agua para calmar la fiebre de los precios energéticos. ¿Jaque mate o bluff?
Resulta que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, lanzó la idea de aflojar las sanciones al crudo iraní almacenado en buques para bajar la tensión en los mercados, que están más calientes que un asado en verano por la guerra en Oriente Medio. El jueves, Bessent dijo que esta medida sería un parche temporal, como poner una curita en un volcán en erupción. Pero Irán, con la cara más seria que un guardia de Buckingham, respondió que no hay stock marítimo disponible. Saman Ghoddoosi, portavoz del ministerio de Petróleo, tuiteó que las palabras de Bessent solo sirven para inflar esperanzas, como un globo en una fiesta infantil que sabes que va a reventar.
Esto deja a Washington rascándose la cabeza, mientras los precios de la energía siguen bailando salsa en el mercado global. ¿Será que Irán está escondiendo el tesoro o realmente no tienen ni para un mechero? Los compradores internacionales, meanwhile, miran el horizonte como si esperaran ver un buque fantasma cargado de oro negro.
Al final, este tira y afloja parece un culebrón de medianoche: Estados Unidos quiere petróleo, Irán dice “ni modo”, y los mercados tiemblan más que un chihuahua en invierno. ¿Habrá un desenlace o seguiremos navegando en este drama marítimo sin puerto a la vista?


