Donald Trump lanzó un ultimátum más explosivo que un blockbuster de verano: Irán tiene 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz o EE. UU. arrasará sus centrales eléctricas, empezando por la más grande. En pleno año electoral, con los precios del combustible disparados, Trump grita en Truth Social mientras la economía global tiembla ante una posible inflación desbocada.
Irán no se queda callado. Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento, amenazó con destruir irreversiblemente infraestructuras energéticas y de agua en la región, y el mando militar Jatam Al Anbiya juró cerrar Ormuz por completo si Trump actúa. Desde el inicio de la guerra, Irán bloquea casi totalmente esta vía clave, por donde pasa solo un 5% del tráfico previo, según Kpler. Más de tres semanas de conflicto tienen al mundo al borde del colapso económico.
Israel, meanwhile, promete semanas de combate contra Irán y Hezbolá. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, dijo que la ofensiva en Líbano es “a largo plazo”, intensificando operaciones terrestres. Desde el 2 de marzo, bombardeos y avances en la frontera han matado a miles y desplazado a más de un millón. Este domingo, destruyeron un puente en Tiro, y el ministro Israel Katz ordenó arrasar más infraestructuras de Hezbolá y casas fronterizas. El presidente libanés Joseph Aoun ve esto como preludio de una invasión.
Misiles iraníes hirieron a más de cien en Dimona, cerca de un centro nuclear, como retaliación por un supuesto ataque en Natanz, que Israel niega. En Teherán, bombardeos israelíes devastan vidas, y la OMS advierte de una “fase peligrosa”. ¿Se abrirá Ormuz o explotará todo? Esto está más tenso que un final de temporada.


