¡Drama internacional al estilo reality show! La presidencia sudafricana confirmó este jueves a la AFP que Cyril Ramaphosa ya no está invitado a la cumbre del G7 en Evian, Francia, programada para junio. ¿La razón? Presiones made in USA. Según Vincent Magwenya, portavoz presidencial, Francia tuvo que retirar la invitación a Sudáfrica tras un apretón diplomático que huele a jugada de Donald Trump desde la Casa Blanca.
Todo empezó con Trump acusando a Sudáfrica de perseguir a agricultores blancos y reprochándoles su demanda contra Israel en la Corte Internacional de Justicia por presuntos actos de genocidio en Gaza. Como si fuera poco, Trump boicoteó la cumbre del G20 en Johannesburgo en noviembre y excluyó a Sudáfrica de los trabajos del bloque, cuya presidencia rotatoria tiene Estados Unidos este año. Vamos, que Trump parece estar jugando al Monopoly geopolítico y Sudáfrica no pasó por la casilla de salida.
La ironía es que fue Emmanuel Macron quien, durante el G20 en Sudáfrica, invitó personalmente a Ramaphosa al G7, ese exclusivo club de los siete países más industrializados que a veces abre la puerta a invitados como Brasil, India y Corea del Sur. Pero, al parecer, la presión estadounidense fue más fuerte que un café francés. Magwenya, con diplomacia de acero, aseguró que este desaire no afectará la relación bilateral con Francia, que sigue tan sólida como un croissant recién horneado.
¿Será esto un simple tropiezo o una señal de que Trump está reescribiendo las reglas del juego internacional? Esto pinta más turbulento que un vuelo con tormenta sobre el Atlántico.


