¡Agárrense los pasaportes, que Europa se pone estricta! El Parlamento Europeo dio luz verde este jueves a un endurecimiento de la política migratoria que parece sacado de una película de acción. La joya de la corona: «centros de retorno» fuera de la UE para enviar a migrantes rechazados con un «hasta luego» y un boleto de ida.
Con solo un 20% de órdenes de expulsión cumplidas, los eurodiputados de derecha y extrema derecha aplaudieron como si hubieran ganado la lotería en Bruselas. La Comisión Europea, bajo presión, lanzó hace un año un plan para subir ese porcentaje, y ahora, con una mayoría aplastante, el texto es ley. François Xavier Bellamy, eurodiputado francés de derecha, lo celebró con un épico «si entras ilegalmente, no te quedas», como si fuera el portero de una discoteca VIP.
Estos centros de retorno, ubicados en países fuera de la UE, serán el nuevo destino de quienes vean rechazada su solicitud de asilo. Imagínense un resort, pero con más burocracia y menos cócteles. Además, el plan trae reglas más duras: confiscación de documentos, detenciones y prohibiciones de entrada más largas que un contrato de telefonía. Y ojo, las decisiones serán mutuas; si Francia dice «fuera», España asiente como buen vecino.
También se pondrán más estrictos con quienes se nieguen a irse, con sanciones que harían temblar a cualquiera. Europa parece decir: «No eres tú, soy yo… pero igual, empaca». ¿Funcionará este plan o será otro papel mojado? Solo el tiempo dirá si estos centros son la solución o un reality show en potencia.


