¡El “Plan B” electoral pasó por el Senado como un guion con tijeretazos! La reforma impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum fue aprobada parcialmente con 87 votos a favor y 41 en contra, alcanzando la mayoría calificada para cambios constitucionales. Sin embargo, no todo salió como en el libreto original, y la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, admitió que hubo que negociar.
En un encuentro con medios, Castillo explicó que la política es un juego de consensos. Morena y aliados como el Partido del Trabajo (PT) discutieron hasta el cansancio, y al final, el artículo 35 sobre revocación de mandato fue sacado del paquete tras una reserva de la senadora petista Lizeth Sánchez García. Según ella, mezclar revocación con procesos electorales era como juntar agua y aceite en una ensalada democrática. “No se logró todo, pero los artículos 115, 116 y 134 sí pasaron, y eso es un paso contra privilegios y por la justicia social”, defendió Castillo.
Los cambios aprobados se centran en ajustes administrativos y presupuestales, buscando recortar costos y reforzar la austeridad en instituciones públicas. Desde Morena, el coordinador Ignacio Mier celebró el resultado como un gol a la oposición, que no pudo frenar la reforma del todo. Aunque el “Plan B” salió con menos músculo de lo planeado, el oficialismo insiste en que refleja la dinámica parlamentaria y la necesidad de acuerdos.
Ahora, la minuta viaja a la Cámara de Diputados para seguir el culebrón legislativo. ¿Habrá más recortes o un giro inesperado? El debate electoral sigue siendo el chisme político del momento, y México observa si este “Plan B” termina como blockbuster o como película de bajo presupuesto.


