¡Líbano dice basta y corre a la ONU a chivarse de Israel! El primer ministro Nawaf Salam anunció ayer que presentarán una denuncia ante el Consejo de Seguridad por los bombardeos israelíes contra Hezbolá, el grupo proiraní. Según Salam, las acciones de Israel son un peligro para la soberanía y el pueblo libanés.
Durante una sesión del Consejo de Ministros, Salam ordenó al ministro de Relaciones Exteriores presentar la queja de inmediato. Mientras, los tanques israelíes avanzan hacia Dibil, un municipio cristiano, dejando a los residentes temblando. “El ejército está cerca”, confesó uno al diario L’Orient Le Jour, admitiendo que nadie se atreve ni a asomarse. El martes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, soltó que planean ocupar hasta el río Litani, a 30 kilómetros de la frontera. Desde el 28 de febrero, inicio de esta guerra, Israel ha dejado 1,094 muertos en Líbano, un número que no para de crecer.
Dentro de Israel, la oposición no se queda callada. Yair Lapid, líder de Yesh Atid, advirtió de un “desastre de seguridad” por falta de tropas. En un discurso televisado, acusó al gobierno de Benjamin Netanyahu de pelear en varios frentes sin estrategia, dejando al ejército “herido en el campo de batalla”. Poco después, el propio ejército israelí confirmó que necesita más soldados para seguir en Líbano.
Esto parece un juego de ajedrez donde las piezas son tanques y vidas. Líbano pide ayuda internacional mientras Israel pisa el acelerador. ¿Logrará la ONU poner freno o será otro capítulo de gritos sin acción? Esto está más tenso que un reality show en su gran final.


