¡Escándalo diplomático en el aire! Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la UE, soltó una bomba ayer al acusar a Rusia de pasar inteligencia a Irán para “matar estadounidenses” en Oriente Medio. Según Kallas, Moscú no solo comparte datos, sino que también facilita drones para que Irán ataque bases militares de EE. UU. y países vecinos.
En una declaración a la prensa, Kallas fue clara como el agua: si EE. UU. quiere paz en la región, debe apretar las tuercas a Rusia para que deje de jugar al aliado siniestro de Irán. “Es hora de presionar”, insistió la alta representante de política exterior de la UE, poniendo el dedo en una llaga que ya ardía. Rusia, por su parte, no se quedó callada. Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, desmintió el jueves rumores del Financial Times sobre un supuesto envío de drones a Irán, tildándolos de “mentiras”. “No presten atención a la prensa”, dijo, con la calma de quien esquiva un dardo envenenado.
Mientras tanto, el Pentágono anda en malabares. Según el Washington Post, EE. UU. considera redirigir a Oriente Medio armas originalmente destinadas a Ucrania, incluyendo misiles interceptores de defensa aérea comprados vía OTAN para Kiev. La guerra con Irán está drenando las reservas yankis, y un portavoz del Pentágono aseguró que garantizarán lo necesario para pelear y ganar, sea donde sea.
Esto parece un tablero de Risk donde todos mueven fichas a escondidas. ¿Rusia e Irán, socios de crimen? ¿Ucrania quedará desprotegida? Kallas lanzó el guante, y el mundo espera el próximo movimiento. ¡Esto está más enredado que un culebrón internacional!


