Esta mañana, dos mujeres fueron atrapadas intentando colar un par de envoltorios con presunta marihuana al Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, en Iztapalapa, Ciudad de México. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC CDMX) dio el chisme completo sobre este fallido plan de contrabando carcelario.
Todo pasó durante la revisión de rutina en el acceso del centro, ubicado en la colonia San Lorenzo Tezonco. Los custodios notaron que las visitantes, de 34 y 53 años, estaban más nerviosas que un gato en un cuarto de pepinos. Las mandaron a un área de cubículos para una inspección preventiva, siguiendo los protocolos, claro, porque aquí no se juega con la seguridad.
Y bingo, entre la ropa interior y el vientre, hallaron dos bolsas transparentes selladas con cinta adhesiva, repletas de una hierba verde y seca que, digamos, no parece orégano para pizza. Las mujeres fueron detenidas en el acto, se les leyeron sus derechos como si fuera guion de película policiaca y luego las pusieron a disposición del Ministerio Público junto con la supuesta droga para que se defina su futuro legal.
La SSC CDMX recordó que estos controles de acceso son el pan de cada día en los reclusorios para evitar que entren objetos o sustancias más sospechosas que un mensaje de “te explico luego” de tu ex. ¿La moraleja? Si vas de visita, mejor lleva solo buenas intenciones, porque esconder ‘regalitos’ en la ropa interior no parece el mejor lifehack para pasar desapercibido. Esto no es un episodio de serie de narcos, señoras, es la vida real.


