La Secretaría de Hacienda y Crédito Público reveló el 30 de marzo que, en los primeros dos meses de 2026, las finanzas públicas de México superaron las expectativas, con un aumento en los ingresos presupuestarios y un gasto público responsable. Este logro refuerza la disciplina fiscal, destacando una caída del 6.4% en el costo financiero de la deuda respecto al año anterior, gracias a la apreciación del tipo de cambio y la normalización fiscal.
La deuda pública representó el 49.8% del PIB, un nivel competitivo frente a otras economías emergentes de América Latina, reflejando una estrategia bien estructurada. Hacienda mantuvo el portafolio mayormente en moneda nacional, con tasas fijas y vencimientos largos, reduciendo riesgos de tipo de cambio y refinanciamiento. Los ingresos tributarios crecieron un 2.6% real anual, marcando cuatro años consecutivos de alza en este periodo, impulsados por mayor eficiencia, combate al contrabando y digitalización en la fiscalización.
El ISR subió un 4.9%, superando en 33 mil millones de pesos lo programado, por mejores salarios y utilidades empresariales. El IEPS creció un 14.2%, con un 16.6% en combustibles y un 11.3% en tabaco y bebidas azucaradas. La CFE reportó un aumento del 10.8% en ingresos propios, mientras IMSS e ISSSTE crecieron un 2.2% y 0.3%, respectivamente.
El gasto público se enfocó en desarrollo social, aumentando un 12.4%, con salud liderando (60.8%), seguido de educación (7.4%) y protección social (6.8%). ¿Mantendrá México este ritmo o surgirán retos inesperados? Por ahora, las finanzas públicas parecen más estables que un malabarista en su mejor día.


