¡Triunfo épico en el ring internacional! Claudia Sheinbaum, presidenta de México, anunció el 31 de marzo que un tribunal global le dio la razón a su gobierno en un pleito sobre tabletas electrónicas para los taxistas de la CDMX. Un drama de 2016 que huele a guion de telenovela tecnológica.
Todo empezó bajo el mando de Miguel Mancera, cuando la Secretaría de Movilidad, liderada por Héctor Serrano, quiso convertir a los 140 mil taxis capitalinos en naves espaciales con tabletas en lugar de taxímetros. ¿La meta? Ser el Uber criollo con apps gratis, botones de pánico y geolocalización. Pero cuando Sheinbaum llegó al poder en 2018, los taxistas que la apoyaron en campaña le cantaron las mañanitas: los costos eran un robo y el proveedor, un misterio digno de Sherlock Holmes. Al husmear, su equipo olió gato encerrado, canceló el contrato y desató un culebrón legal.
Los concesionarios, junto con exfuncionarios, llevaron el caso a un arbitraje internacional, llorando que la cancelación violaba tratados comerciales con EE. UU. por empresas gringas involucradas. Hubo audiencias públicas al norte, destapando quién negoció qué y con quién. Después de años de pleito, el tribunal falló a favor del gobierno: la cancelación fue legal, sin traición comercial. ¡Toma esa, conspiración!
Sheinbaum promete destapar el pastel completo pronto, con Andrés Layús, exsecretario de Movilidad, como chef estrella. Apoyada por cuatro secretarios de Economía, desde Graciela Márquez hasta Marcelo Ebrard, asegura que el “entramado” de esta asignación será más jugoso que un chisme de vecindad. ¿Qué sigue? Una revelación que podría hacer que estas tabletas parezcan más caras que un iPhone en preventa.


