¡Noche de pesadilla futbolera! La Selección Mexicana empató 0-0 contra Portugal el 28 de marzo en el recién reabierto Estadio Banorte, pero el marcador fue lo de menos. La afición despidió al equipo con abucheos más fuertes que un mariachi en plena serenata, desatando un drama mediático más jugoso que un chisme de barrio.
El foco se encendió en Línea de Cuatro, donde Marc Crosas lanzó dardos al tratamiento mediático del Tri, acusando a David Faitelson de alimentar la percepción negativa entre los fans. Faitelson no se quedó callado y contraatacó en redes sociales con más punch que un boxeador: “Todos los aficionados saben de futbol y tienen derecho a manifestarse. Son tipos como ustedes los que complican todo por ganar más plata”. En otro post, arremetió contra el “círculo rojo” de exfutbolistas, entrenadores y directivos, llamándolos parte de la mediocridad histórica del futbol mexicano y acusándolos de lucrar con el negocio. “Los abucheos también son para ellos. Les molestan”, remató.
En el estadio, el ambiente estaba más tenso que cuerda de guitarra. La afición coreó “olé” a favor de Portugal, mientras Rafael Márquez, desde el banquillo, mostraba su frustración con gestos más claros que un semáforo. Los abucheos fueron constantes, y el grito homofóbico durante los despejes del arquero rival solo agregó leña al fuego de un ambiente hostil.
¿Es culpa de los medios, de los exjugadores o del desempeño en la cancha? El empate dejó más preguntas que un examen sorpresa. Mientras, el Tri se lleva una rechifla que duele más que un gol en el último minuto.


