¡Escándalo en el salón de clases! Un video viral en redes sociales, mostrando a estudiantes del Colegio de Bachilleres de Michoacán (Cobaem) en Contepec realizando una coreografía donde simulan ser sicarios, desató una tormenta de críticas y llevó al cese inmediato de la directora del plantel y del docente responsable. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ordenó la medida, calificando la actividad como “inapropiada” y una apología del delito que promueve la violencia.
En el evento “Baile de Sectoriales”, los alumnos usaron vestimenta táctica con pasamontañas, chalecos antibalas y réplicas de armas, bailando música urbana. Lo que encendió más la polémica fue la proyección de imágenes de presidentes municipales asesinados durante la coreografía, avivando un debate sobre los límites de la expresión en espacios educativos. “Esto no puede suceder en Michoacán”, sentenció Ramírez Bedolla, reafirmando su compromiso con la pacificación y llamando a las escuelas a proteger a los jóvenes de la “anticultura delictiva”.
Aunque el Cobaem reconoció la creatividad y libertad de expresión de los estudiantes, exhortó a orientar actividades hacia valores positivos, subrayando la sensibilidad necesaria ante la violencia que azota al país. El caso dividió opiniones en redes: unos apoyan las sanciones por normalizar la violencia, mientras otros defienden la coreografía como un reflejo artístico de la realidad social.
El Cobaem reiteró su compromiso con la formación integral basada en respeto y paz, pero la polémica deja una pregunta más grande que un examen final: ¿cómo debe la educación enfrentar fenómenos sociales tan crudos? Entre castigos y debates, este “baile” ha puesto a Michoacán a discutir algo más serio que un paso mal dado.


