¡Violencia que no cesa! El pasado sábado 28 de marzo de 2026, una camioneta explotó repentinamente en la autopista México-Pachuca, dejando sin vida a Francisco Beltrán, alias “El Payín”, identificado por autoridades como presunto miembro del Cártel de Sinaloa. Este incidente no es un caso aislado: el centro de México ha sido escenario recurrente de ataques contra figuras de esta organización criminal originaria de Sinaloa.
Apenas el 21 de diciembre de 2025, Óscar Noé Medina González, alias “El Panu”, jefe de seguridad de Los Chapitos, fue asesinado en un restaurante de la colonia Juárez, Ciudad de México. Pero uno de los episodios más notorios ocurrió en 2021, cuando Ovidio Guzmán, alias “El Ratón”, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán y exlíder relevante tras el “Culiacanazo”, fue blanco de un intento de asesinato en la capital. Sicarios de Tijuana, Sinaloa y Sonora lo “campaneaban” para matarlo.
El 28 de octubre de 2021, los asesinos lo acecharon en Plaza Delta, en la colonia Nápoles, mientras compraba pasteles en Cheesecake Factory, un lugar que frecuentaba. Inteligencia de Marina y Sedena reveló que los gatilleros, contratados por “El Flaco” —lugarteniente de “El Mayo” Zambada y Caro Quintero—, recibieron órdenes de no actuar en público para evitar heridos. Desconociendo la ciudad, lo perdieron de vista; Ovidio, alertado, regresó a Culiacán.
“El Flaco” financió vuelos, hospedaje y viáticos de los sicarios, quienes rastrearon a Ovidio en Nápoles, moviéndose con escoltas en vehículos blindados (Mercedes Benz y Land Rover). Sus celulares, confiscados tras su detención, revelaron fotos y chats con detalles de su vida: domicilios, restaurantes, sobornos a policías y cambios de residencia cada tres días. Aunque intentaron atacarlo, el blindaje de su camioneta y el temor a un tiroteo público los frenaron.
Estos sicarios, anónimamente, delataron bodegas y casas de seguridad de Los Chapitos en la CDMX, ayudando a desmantelar sus operaciones y frustrando su intento de controlar la capital. ¿Seguirá el centro del país como campo de batalla del Cártel de Sinaloa? La explosión de “El Payín” es un recordatorio de que la guerra no da tregua.


