Desde Corea del Sur, Emmanuel Macron lanzó un dardo con aroma a croissant a Donald Trump, quien amenaza con sacar a EE. UU. de la OTAN. «Las alianzas no son un reality show, Donald. No se vacían de sentido con dramas diarios», dijo el francés, con cara de quien pide un café y le traen un batido.
Macron, en plena gira asiática, insistió en que los pactos de seguridad no se gritan cada mañana como si fueran promociones de Black Friday. «Firmas un acuerdo, defiendes a tus aliados y, cuando hay un problema, apareces. No haces un TikTok al respecto», señaló, al recordar cómo Francia apoyó a socios en el Golfo tras ataques. Mientras, Trump sigue con su coro de «me voy, no me voy», criticando a aliados por no respaldar a Washington en la guerra contra Irán, aunque la Casa Blanca admite que Europa tiene más en juego en el estrecho de Ormuz.
Sobre esa ofensiva, que Trump jura durará solo unas semanas más, Macron se lavó las manos con jabón diplomático. «No es nuestra guerra. La lanzaron EE. UU. e Israel solitos. Que no lloren por falta de ayuda. Nosotros queremos paz y un marco diplomático, no un circo», afirmó. También esquivó las burlas de Trump sobre un supuesto incidente con Brigitte Macron en Vietnam en mayo de 2025, recordando que la crisis global «no es un chiste de bar».
En serio, Macron pidió coherencia. «Hablamos de vidas, no de ratings. Y no se puede decir hoy blanco y mañana negro. O mejor, no hables todos los días», remató, mientras abogaba por un orden internacional previsible. ¿Escuchará Trump o seguirá con su megáfono? Esto parece más inestable que un Wi-Fi en el campo.


