¡Drama internacional en el menú del día! Galvarino Apablaza Guerra, exguerrillero chileno acusado de ser el cerebro detrás del asesinato del senador Jaime Guzmán en 1991, ha decidido tocar la puerta de Naciones Unidas para evitar que Argentina lo extradite a Chile. ¿Su estrategia? Denunciar que lo están persiguiendo como si fuera el villano de una película de espías.
Mientras tanto, el presidente chileno José Antonio Kast, de visita en Buenos Aires, se reunió con Javier Milei y no pudo contener su entusiasmo por la recompensa ofrecida por Argentina para atrapar a Apablaza. En una rueda de prensa en la Embajada de Chile, Kast soltó que este prófugo “tarde o temprano rendirá cuentas”, comparando sus maniobras legales con un niño escondiéndose detrás del sofá. Agradeció al gobierno argentino por ponerle precio a la cabeza del acusado, insistiendo en que Chile le espera con un juicio más justo que un reality show de cocina.
Apablaza, quien tuvo asilo político en Argentina desde 2010 bajo el gobierno de Cristina Fernández, vio cómo le retiraron ese escudo en 2017. Ahora, su abogado Rodolfo Yanzón clama ante el Comité Contra la Tortura de la ONU que extraditarlo sería un “daño irreparable”, como si fuera a perder su membresía VIP en un club exclusivo. Además de lo de Guzmán, Chile lo acusa del secuestro de Cristián Edwards, hijo del dueño de El Mercurio, un caso que lleva años siendo la espina en el zapato del país.
¿Logrará Apablaza su salvoconducto de la ONU o terminará enfrentando la justicia chilena? Esto tiene más giros que una telenovela en horario estelar. Mientras, Kast y Milei parecen estar escribiendo el guion de una buddy movie de acción. ¡Pasen las palomitas!


