
¡México bajo fuego y escrutinio! En Escuinapa, Sinaloa, la violencia no da tregua: cinco policías han sido asesinados en solo nueve días. Este miércoles, Pablo “N”, agente de la Policía Municipal, fue ultimado al llegar a su domicilio tras su turno. Este crimen se suma al del subdirector Esteban Gutiérrez Mazariegos y tres compañeros, abatidos el 31 de marzo en la carretera Mazatlán-Tepic. La escalada de violencia contra las fuerzas del orden en la zona es un grito de alerta.
Mientras tanto, en Sonora, la búsqueda de Jesús Maximino “N” continúa tras la muerte de ocho personas por sueros vitaminados en Hermosillo. La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJES) cateó un inmueble en avenida Zacatecas, Ciudad Obregón, asegurando 216 soluciones salinas (178 preparadas, 38 sin preparar), medicamentos, equipos de venoclisis, jeringas, documentación y un teléfono. Estos indicios, clave para la investigación por homicidio por responsabilidad médica, están en manos del Ministerio Público. Las autoridades no descansan para evitar su fuga.
Por otro lado, en Chalco, Estado de México, la Fiscalía (FGJEM) solicita hasta 140 años de prisión para Carlota “N” por asesinar a dos personas y lesionar a un adolescente al invadir el domicilio de su hija. También pide 210 años para sus hijos, Eduardo “N” y Mariana “N”, implicados. La defensa aplazó el proceso al 20 de abril para determinar culpabilidad. Carlota, con diabetes tipo 2 e hipertensión, lleva prisión domiciliaria por decisión judicial, generando controversia.
Estos casos reflejan la crudeza de la violencia y los retos de la justicia en México. ¿Habrá respuestas para tanto dolor o seguirán acumulándose tragedias? La sociedad exige claridad y acción.
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