¡Atención, Chile! José Antonio Kast, el flamante presidente de ultraderecha, se lanzó de cabeza a un examen de drogas este miércoles, como si quisiera protagonizar un episodio de “CSI: Santiago”. Con su “mano dura” contra el crimen como bandera, Kast pagó 300 dólares de su bolsillo para analizar su cabello y demostrar que no tiene ni un gramo de narco en su sistema. ¿Mensaje? La política no debe oler a humo sospechoso.
El mandamás de 60 años no se quedó en selfies en el centro de salud privado. Prometió enviar en las próximas semanas un proyecto de ley para que todos los peces gordos —desde el presidente hasta concejales y jefes de partidos— pasen por el detector de sustancias. Actualmente, solo ministros y viceministros tienen esta obligación, mientras que senadores y diputados juegan a la ruleta rusa con pruebas aleatorias. Kast insiste en que la transparencia es clave y que la ciudadanía quiere saber si sus líderes están más enganchados a Netflix o a algo más turbio.
“Si hablamos de narcotráfico y crimen organizado como problema real, las autoridades deben estar a años luz de esas redes”, dijo, con la seriedad de un profesor regañando en clase. Su idea es simple: un certificado obligatorio para probar que no hay dependencia. ¿Será esto el nuevo carnet de identidad chileno?
Entre risas, uno se pregunta si el próximo paso será un reality show de pruebas en vivo. “Gran Político Busca Limpieza” podría ser un hit. Mientras tanto, Kast marca la pauta: si lideras, que no te pillen con las manos en la masa… ni en el humo.


