¡Tormenta en alta mar! China ha subido la temperatura con inspecciones y detenciones de barcos con bandera panameña en sus puertos, y no es por amor al control de calidad. Según el canciller panameño Javier Martínez-Acha, en rueda de prensa desde Asunción, esto es una reacción al fallo de la Corte Suprema de Panamá que anuló las concesiones de dos puertos operados por CK Hutchison, una empresa con sede en Hong Kong. ¿Coincidencia? No lo parece.
Martínez-Acha señaló que las cifras de marzo de 2026, comparadas con las de 2025, muestran un aumento “atípico” en estas acciones. “Solo pedimos a China que respete nuestra soberanía jurídica, como nosotros respetaríamos la de cualquier país”, dijo, con tono de quien intenta calmar a un vecino gruñón. Mientras, la embajada china en Panamá guarda silencio, como si estuviera jugando al escondite diplomático. El canciller espera que esta tendencia baje pronto, pero el conflicto sigue creciendo.
La filial panameña de CK Hutchison, Panama Ports Company (PPC), no se quedó de brazos cruzados y pidió un arbitraje internacional contra Panamá por la pérdida de los puertos estratégicos cerca del Canal de Panamá, y también contra Maersk, que ahora opera una de las terminales. Hasta la Comisión Marítima Federal de EE. UU. está vigilando el asunto, notando un repunte en las detenciones de buques panameños en China, vinculado directamente al fallo judicial.
¿Es esto una retaliación marítima o solo un malentendido logístico? Esto tiene más intriga que un thriller de espionaje. Mientras los barcos esperan en los puertos chinos, uno se pregunta si alguien cederá o si esto terminará en un bloqueo digno de película.


