Roberto Velasco fue ratificado como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores con 81 votos a favor y arrancó su gestión anunciando investigación por irregularidades en la embajada de México en Reino Unido, porque nada dice «bienvenido al cargo» como heredar escándalo diplomático con denuncias cruzadas que parecen telenovela de horario estelar.
El caso involucra a la exembajadora Josefa González-Blanco Ortiz-Mena, quien documentó presunto desvío de recursos públicos, simulación de contratos y uso indebido de fondos durante su gestión en Londres. Su informe de entrega-recepción lee como manual de corrupción creativa: facturas infladas, contratos fantasma con proveedores inexistentes, pagos duplicados y personal contratado que nadie vio jamás trabajar. González-Blanco afirmó que desde 2024 presentó denuncias sin respuesta oportuna ni audiencias con el canciller, presumiblemente ocupado evitando reuniones incómodas.
Plot twist digno de premio: la misma exembajadora enfrenta 16 denuncias por acoso laboral. Empleados la acusan de crear ambiente hostil con prácticas conocidas como «congeladora», aislar personal, exigir jornadas extenuantes y humillar públicamente. Algunos testimonios señalan que las recomendaciones del OIC nunca fueron acatadas, convirtiendo la embajada en reality show tóxico disfrazado de representación diplomática.
El Órgano Interno de Control revisa ambos lados del escándalo mientras Velasco promete cooperación internacional y defensa de soberanía. La SRE asegura que todas las denuncias son atendidas conforme a ley, aunque tardaron años en reaccionar. Londres tiene embajada mexicana más dramática que serie de Netflix.


