En un drama que parece guion de thriller de espías, Courtney Williams, una exfuncionaria del ejército de EE. UU. de 40 años, fue acusada el miércoles por un gran jurado federal de soltar información clasificada a un periodista. El FBI la arrestó el martes con la discreción de un elefante en una cristalería, aunque el Departamento de Justicia se guardó el nombre del receptor del chisme. Los rumores, sin embargo, apuntan a Seth Harp, autor del libro «El cartel de Fuerte Bragg: narcotráfico y asesinato en las Fuerzas Especiales», que saldrá en 2025.
Entre 2022 y 2025, Williams habría charlado más que en un grupo de WhatsApp con Harp, vía llamadas y mensajes, hasta ganarse un cameo con su nombre en el libro. Roman Rozhavsky, del FBI, soltó un discurso digno de película, recordando que Williams juró proteger secretos nacionales mientras trabajaba con una unidad militar especial. El libro detalla sus experiencias de acoso sexual y discriminación en Fuerte Bragg, según WRAL TV, pero parece que también incluyó algunos «extras» clasificados.
Después de la publicación, Williams supuestamente le escribió a Harp preocupada por la cantidad de datos sensibles revelados, como si hubiera olvidado que ella misma abrió la caja de Pandora. Mientras tanto, el FBI ya había allanado en enero la casa de una periodista del Washington Post por filtraciones de seguridad nacional, aunque un juez frenó el registro de dispositivos. ¿Moraleja? En este juego de espías, los secretos pesan más que un elefante en tacones. ¿Filtración grave o solo un desliz? Esto huele a más capítulos que una telenovela de espías.


