¡Escándalo tropical a la vista! Bruno Rodríguez, canciller cubano, ha señalado con dedo acusador a Estados Unidos, denunciando que presiona y “extorsiona” a países de la región para que cancelen acuerdos de cooperación médica con La Habana. Según él, es un plan maestro para “asfixiar” la economía de la isla, como si fuera un villano de telenovela apretando el cuello de la protagonista.
En lo que va del año, Guatemala, Honduras, Jamaica y Guyana han dicho “adiós” a las brigadas médicas cubanas, algunas con más de 25 años salvando vidas. Rodríguez, desde su cuenta en X, arremetió diciendo que EE. UU. usa “pretextos mendaces” para cercar la economía cubana y cortar ingresos legítimos. Actualmente, unos 24,000 médicos y profesionales de la salud cubanos trabajan en 56 países, siendo esta labor la principal fuente de divisas de la isla, con 7,000 millones de dólares en 2025, según datos oficiales. ¡Eso es más plata que en un Monopoly comunista!
El drama se calienta tras un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que, apenas el martes, denunció violaciones en estos programas: retenciones salariales, amenazas de cárcel por abandonar las misiones y hasta confiscación de pasaportes. Rodríguez contraatacó asegurando que las brigadas operan bajo normas internacionales, de forma “voluntaria, legal y soberana”, llevando ayuda a lugares remotos y fortaleciendo sistemas de salud.
¿Es esto una cruzada humanitaria o un negocio bajo lupa? Mientras Cuba grita “¡sabotaje!”, EE. UU. parece jugar al doctor malvado que corta el oxígeno financiero. Este culebrón médico tiene más giros que una receta de mojito. ¿Quién recetará la paz?


