La refinería Olmeca Dos Bocas volvió a protagonizar su capítulo semanal de «¿Y ahora qué pasó?», con un incendio que mandó una columna de humo tan gruesa que los de Paraíso la vieron desde la comodidad de sus casas. Como cuando tu vecino quema basura, pero versión industrial y con más presupuesto federal.
Las autoridades activaron protocolos de emergencia más rápido que tú cancelando planes del fin de semana, mientras bomberos y personal de la refinería corrían a controlar las llamas. Hasta el momento, no hay reporte de heridos, lo cual es un alivio, aunque tampoco hay explicación oficial de qué rayos provocó el fuego. ¿Cortocircuito? ¿Descuido? ¿El destino jugándole una broma pesada a la infraestructura estrella del sexenio pasado? Misterio sin resolver.
Este incendio es solo el más reciente de una lista de incidentes que tiene a los vecinos más nerviosos que candidato en debate. La refinería, que prometía ser el orgullo energético del país, acumula episodios de humo y fuego como si estuviera auditando para protagonizar una serie de desastres industriales. Los habitantes de Paraíso ya no saben si mudarse o simplemente comprar extintores en mayoreo.
Mientras las investigaciones avanzan, la pregunta que todos se hacen es: ¿cuántos incendios más hasta que la refinería deje de parecer una vela gigante? Porque a este paso, Dos Bocas va a necesitar su propio cuerpo de bomberos de planta y una playlist de canciones relajantes para calmar a los vecinos.


