¡Cuba y Rusia se dan un abrazo más apretado que en una telenovela! El vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov, aterrizó en La Habana y se reunió el jueves con el presidente Miguel Díaz-Canel, mientras Washington mira con cara de vecino chismoso. La visita, cargada de simbolismo, llega justo cuando las tensiones entre Cuba y EE. UU. están más calientes que un café recién hecho.
El encuentro, anunciado por la presidencia cubana en X, fue todo sonrisas y agradecimientos. Díaz-Canel, en nombre del Partido Comunista, el Gobierno y el pueblo, dio las gracias por un regalito ruso: combustible. Sí, el 31 de marzo, el petrolero “Anatoly Kolodkin” llegó con 730,000 barriles de crudo, el primero desde el 9 de enero. Un alivio temporal al bloqueo energético de EE. UU., que tiene a Cuba más seca que un chiste sin gracia. “Es una muestra de que Cuba no está sola”, dijo el presidente, probablemente conteniendo lágrimas de emoción.
Esta movida rusa viene en un momento crítico. Cuba, con 9.6 millones de habitantes, está en una crisis económica más profunda que un pozo sin fondo, gracias a sanciones estadounidenses más duras que un hueso, una economía centralizada que no produce ni un meme viral y un turismo que se desplomó como castillo de naipes. Encima, el suministro de petróleo venezolano se cortó tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en una operación militar gringa.
Así que, mientras Díaz-Canel y Riabkov se dan palmadas en la espalda, Washington seguro está tomando nota. ¿Será este el inicio de una nueva “novela” geopolítica? Algo nos dice que el próximo capítulo tendrá más giros que una carretera de montaña.


