
La responsable de Relaciones Exteriores de Australia, Penny Wong, ha señalado al gobierno iraní como responsable de agresiones antisemitas ocurridas en el país. Por esta razón, Australia ha optado por cortar las relaciones diplomáticas con Teherán. Wong indicó que existen indicios de que Irán brindó respaldo financiero y operativo a estos incidentes, entre ellos el fuego intencional en una sinagoga ubicada en Melbourne.
El ejecutivo australiano ha procedido a expulsar a múltiples funcionarios diplomáticos iraníes y ha clausurado su representación en Teherán. Esta medida surge en medio de un aumento de tensiones, luego de que se detectaran conexiones entre los perpetradores y entidades vinculadas a Irán. Wong subrayó que tales acciones representan una amenaza a la seguridad nacional y a la comunidad judía en Australia.
Irán, por su parte, ha rechazado las imputaciones, calificándolas de infundadas y motivadas por influencias externas. No obstante, Australia mantiene su postura y ha instado a la comunidad internacional a condenar el involucramiento iraní en actividades de este tipo. La decisión de romper lazos diplomáticos se produce tras una serie de investigaciones que vinculan a Teherán con el fomento de actos de odio en el extranjero.
Autoridades australianas han reforzado la vigilancia en sitios sensibles para prevenir futuros episodios. Este desarrollo podría afectar el intercambio comercial y las interacciones bilaterales, aunque Australia prioriza la protección de sus ciudadanos ante cualquier interferencia externa.

