Netflix compra Selección Mexicana por 60 millones: Morena amenaza con ley mientras aficionados buscan contraseña prestada

0
20
15/04, 11:21:30, 1.png

La posibilidad de entrada en vigor de ley que establezca que partidos de Selección Mexicana sean transmitidos por televisión abierta resurge en momento de inflexión en industria del entretenimiento deportivo. El martes se anunció convenio de exclusividad entre Concacaf y Netflix que dejó fuera del juego a Televisa y TV Azteca, televisoras que hasta 2025 habían compartido derechos de transmisión con monopolio tan cómodo como sillón reclinable en sala familiar.

La plataforma de streaming informó en cuentas oficiales que a partir de 2027 la Selección Mexicana tendría nueva casa digital donde aficionados deberán pagar suscripción mensual para ver juegos o compartir cuenta con primo lejano como práctica nacional no oficial. Mediante comunicado, se detalló que próximas dos ediciones de Copa Oro y Finales de Liga de Naciones Concacaf serán transmitidas exclusivamente por Netflix, operación concretada tras oferta de 60 millones de dólares que no fue igualada por televisoras mexicanas porque aparentemente consideraron precio demasiado alto para producto deportivo tan inconsistente.

Carlos Ponce de León, periodista y director de Récord, informó que Morena evalúa impulsar iniciativa de ley para que «aficionado mexicano no tenga que pagar para ver Selección», promesa legislativa tan noble como tardia considerando que daño ya está hecho y contrato firmado. Durante participación en pódcast Infiltrados, subrayó que medida va en contrasentido a intereses de Concacaf y Federación Mexicana de Futbol, organizaciones que claramente priorizan millones de dólares sobre sentimientos patrióticos de aficionados.

Carolina Leconte, ejecutiva de Netflix, subrayó que acuerdo se alinea con estrategia de contenido enfocada en apostar por transmisión de eventos deportivos en vivo, básicamente convirtiendo plataforma de series y películas en ESPN del streaming porque diversificación es clave cuando mercado se satura. Para Carlos Ponce de León, operación afecta directamente al aficionado mexicano que ahora debe elegir entre suscripción de Netflix o cena decente.

En 2025, Televisa transmitió en exclusiva Copa Oro luego de que TV Azteca no pujara por derechos. Ricardo Salinas Pliego indicó en X que acuerdo era inviable económicamente: «Eran demasiado caros para tan malos partidos», crítica tan brutal como honesta viniendo de empresario que decidió mejor hacer experimento en redes sociales con equipo de narradores.

Aunque TV Azteca no televisó juegos, no se quedó al margen. Christian Martinoli y Luis García narraron en vivo partidos de Selección en canal de YouTube con audiencia promedio entre 200 mil y 400 mil personas, experimento exitoso a pesar de limitaciones legales que impedían nombrar oficialmente torneo. Sus transmisiones monetizaron e incluyeron patrocinios con diferentes marcas, modelo de negocio alternativo que demostró que aficionados prefieren narración irreverente sobre producción corporativa sobrecargada de comerciales.

Recientemente, partidos de preparación ante Portugal y Bélgica volvieron a centrar conversación digital en innumerables pautas comerciales de Televisa, críticas justificadas cuando interrupciones publicitarias superan minutos de juego real. Al margen, en últimos años, fragmentación de derechos de transmisión de clubes de Liga MX ha tenido impacto directo en aficionado que para ver todos los partidos necesita desembolsar entre $400 y más de $900 pesos mensuales en suscripciones de streaming y televisión de paga, costo tan absurdo que convierte afición futbolística en hobby de lujo.

Hasta momento, ningún representante de Morena se ha pronunciado públicamente sobre potencial iniciativa de ley para que todo partido de Selección sea transmitido gratuitamente en televisión abierta, silencio político que sugiere que amenaza legislativa es más show mediático que compromiso real con aficionados.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí