¡Agárrense, que Nayib Bukele está jugando a ser el juez Dredd centroamericano! El presidente salvadoreño, de 44 años, firmó un paquete de reformas que mete a menores de 12 a 18 años en la cárcel de por vida por delitos como homicidio, terrorismo o violación. Publicado el martes en el Diario Oficial, este cambio, que arranca el 26 de abril, viene de una enmienda constitucional aprobada en marzo por un Congreso que parece ser su club de fans.
La reforma a la Ley Penal Juvenil elimina el trato especial para menores infractores, poniéndolos en la misma jaula que los adultos. Aunque hay revisiones periódicas para posibles libertades controladas, el Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos (OACNUDH) ya gritó que esto pisotea los derechos de los niños. Bukele, con su estilo de superhéroe de cómic, respondió que el viejo sistema era una tarjeta de “salir libre” para crímenes juveniles.
Todo esto pasa bajo el estado de excepción que lleva cuatro años, restringiendo libertades como si fueran caramelos en Halloween. Más de 90,000 personas han sido detenidas, y organizaciones humanitarias dicen que unas 500 murieron bajo custodia. ¿Justicia o vendetta? El Congreso oficialista aplaude mientras el mundo mira con una ceja levantada.
Esto parece más un guion de película distópica que una política pública. ¿Será Bukele el salvador de El Salvador o el villano de esta historia? Mientras tanto, el país sigue bajo un régimen que parece sacado de un videojuego de máxima seguridad.



