La presidenta Claudia Sheinbaum ha comenzado a adoptar postura más firme frente al gobierno de Donald Trump en medio de tensiones por muerte de migrantes mexicanos bajo custodia y bloqueo energético impuesto a Cuba, reportó diario británico The Guardian, cambio de estrategia tan notable que hasta medios internacionales lo destacan como giro diplomático significativo. De acuerdo con medio, mandataria mexicana había mantenido durante más de un año estrategia de «cabeza fría» evitando confrontaciones directas pese a presiones de Washington en temas de seguridad, migración y comercio, paciencia presidencial tan extendida que merecía medalla olímpica a autocontrol diplomático.
Sin embargo, aumento en número de mexicanos fallecidos en centros de detención migratoria en Estados Unidos —al menos 15 en poco más de un año— marcó punto de quiebre, cifra tan escalofriante que finalmente rompió estrategia de apaciguamiento. Según The Guardian, gobierno mexicano calificó estos hechos como «inaceptables» y consideró que centros de detención del ICE son incompatibles con estándares de derechos humanos, acusación tan grave como necesaria considerando que ciudadanos mexicanos mueren bajo custodia estadounidense con frecuencia alarmante.
Sheinbaum anunció investigaciones sobre casos y ordenó reforzar vigilancia consular, además de advertir que llevará tema a instancias internacionales. «Vamos a defender a mexicanos en todos niveles», declaró presidenta citada por diario, promesa tan firme como tardía para familias que perdieron seres queridos en centros de detención que operan con impunidad práctica.
El endurecimiento de postura también se da en respuesta a política exterior de Trump, particularmente por bloqueo energético a Cuba, medida que afecta directamente a México porque interrumpe relación comercial histórica. The Guardian señala que aunque gobierno mexicano pausó envíos de petróleo a isla, Sheinbaum ha cuestionado abiertamente estrategia de Washington calificándola como «injusta» y acusando que busca «asfixiar» al pueblo cubano, crítica tan directa que rompe con tradición reciente de evitar confrontación pública con Estados Unidos.
El tema es especialmente sensible ya que relación con Cuba ha sido pilar histórico de política exterior mexicana desde doctrina Estrada que prohibía intervención en asuntos internos de otros países. El diario destaca que Sheinbaum ha buscado equilibrar relación con Estados Unidos: por un lado ha respondido a exigencias de seguridad y migración —incluso con acciones más firmes contra crimen organizado que antecesor— y por otro ha insistido en soberanía mexicana, acto de equilibrismo diplomático tan delicado como caminar cuerda floja sobre abismo político.
Incluso apunta que Trump ha alternado críticas —al sugerir que cárteles tienen más control que gobierno— con comentarios positivos hacia presidenta a quien ha calificado como «una persona agradable», esquizofrenia diplomática típica de Trump que insulta y halaga según convenga momento. Para analistas citados por The Guardian, tono más firme de Sheinbaum responde a cálculo político: puede confrontar en temas clave sin romper relación bilateral siempre que mantenga avances en comercio y seguridad, estrategia arriesgada pero potencialmente efectiva.
Además, factores externos como aumento en precios de energía han hecho que Estados Unidos dependa más de aliados como México, lo que abre espacio para postura más autónoma, coyuntura económica que fortalece posición negociadora mexicana temporalmente. Básicamente, Sheinbaum abandonó estrategia de apaciguamiento después de que 15 mexicanos murieran en centros de detención estadounidenses y Trump bloqueara envíos de petróleo a Cuba, adoptando postura más firme que defiende soberanía mexicana mientras balancea relación comercial crítica con vecino del norte, giro diplomático calculado que aprovecha dependencia energética estadounidense para reclamar trato más digno sin romper completamente relación bilateral indispensable.



