¡Agárrense los sombreros, que el estrecho de Ormuz se puso más caliente que un reality de citas! Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo de Irán, soltó en la tele estatal que si Washington sigue jugando al vigilante en esta ruta clave del petróleo, sus buques terminarán siendo arrecifes artificiales. Sí, amenaza con misiles y todo el drama.
Resulta que EE. UU. bloqueó el estrecho tras los ataques del 28 de febrero junto a Israel, y después de que Irán cerrara la vía como respuesta. Rezaei se burló de Trump, preguntando si realmente quiere ser el “policía marítimo” o si eso es trabajo para un ejército tan grandote. “Sus barcos serán blancos fáciles para nuestros misiles”, dijo, probablemente mientras afilaba un lápiz con cara de villano de película. Según él, el ejército estadounidense está en “gran peligro” y podrían convertir sus naves en chatarra con un par de disparos bien dados.
Pero espera, que la cosa se pone más loca. Rezaei fantaseó con una invasión terrestre de EE. UU., diciendo que sería “fantástico” porque tomarían miles de rehenes y pedirían mil millones de dólares por cabeza. ¿Qué es esto, un guion de Hollywood o una subasta internacional? Irán parece listo para convertir cualquier conflicto en un negocio redondo.
En resumen, el estrecho de Ormuz está más tenso que un chiste en una reunión familiar. ¿Será Trump el nuevo guardián marítimo o solo un turista perdido? Mientras tanto, el mundo del petróleo含 mira con palomitas, esperando el próximo episodio de esta telenovela geopolítica.



