
El límite al precio de la gasolina regular en México ha mitigado en los últimos seis meses las tensiones inflacionarias. El Gobierno ha comunicado que sostendrá por seis meses adicionales el costo máximo de venta del combustible alrededor de los 24 pesos (1,28 dólares), tras el acuerdo entre los empresarios gasolineros y la Administración de Claudia Sheinbaum para extender el convenio que establece los precios. No obstante, esta acción coloca en el foco a la petrolera estatal Pemex, debido a las inquietudes sobre el impacto en las finanzas del principal distribuidor del país para mantener estas condiciones durante un año.
Sheinbaum ha expresado su gratitud por el compromiso del sector gasolinero, al que convocó en Palacio Nacional el día anterior, indicando que se trata de un principio para preservar la certidumbre en los hogares y las empresas. De esta forma, la mandataria suma un nuevo logro en su esfuerzo en el ámbito económico, en un sector tan inestable y con tantas repercusiones políticas como el de los combustibles. Sin embargo, la empresa paraestatal, acosada por deudas y pérdidas, continuará asumiendo los costos logísticos requeridos para sostener un precio promedio uniforme en todo el país.
“La renovación del pacto llega con resultados positivos. En la primera etapa, observamos una contención del crecimiento de los precios de la gasolina regular y un promedio nacional menor de 24 pesos, por lo que podemos decir que se logró contener la presión alcista en los precios hacia la población”, resume Alejandro Montufar, director general de Petrointelligence, una empresa de análisis de datos del sector energético. El analista añade que el nivel de cumplimiento del pacto por parte de los privados alcanza un 94%. La Secretaría de Energía (Sener) indicó que el precio promedio de la gasolina regular es de 23,54 pesos por litro, en el marco de la Estrategia Nacional para Estabilizar el Precio de la Gasolina.
Montufar agrega que existen condiciones de mercado para que la estrategia se mantenga en la segunda mitad del año. “Vemos que el Gobierno, a través de Hacienda, va a seguir implementando el estímulo fiscal, el monitoreo en contra del contrabando fiscal a través de la Comisión Nacional de Energía (CNE), la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), la Profeco y la Fiscalía, y que Pemex va a seguir implementando su política comercial de un precio unitario en las terminales”. Pemex vende gasolina a un 60% de las estaciones de servicio del país y en menor medida vende la molécula a otros distribuidores, que agregan sus aditivos propios. Una mínima parte del mercado está compuesta por estaciones de bandera blanca que compran a otros distribuidores autorizados. Según la Sener, la petrolera produce cerca del 40% de la gasolina que demanda el consumo local.
Los puntos de atención del pacto se centran ahora en los Estados donde no se ha cumplido el acuerdo, revelando problemas logísticos por la distancia de los centros de refinación o distribución, lo que dificulta vender al precio sugerido sin afectar sus ganancias. Sobresale Quintana Roo, en la caribeña Península de Yucatán, donde menos de un 10% de las estaciones vendieron con precio tope de 24 pesos, según las cifras de la CNE. El acuerdo se basa en que Pemex establezca un precio mayorista nacional en sus terminales de almacenamiento y reparto, mientras que los demás eslabones de la cadena, desde importadores y distribuidores hasta transportistas y comercializadores, se comprometen a reducir sus márgenes.
“Con ello, el Gobierno trasladó a Pemex y al sector privado la responsabilidad de contener el alza en el precio de la gasolina regular”, explica Diego Díaz, especialista en economía y energía, quien resalta que así la mandataria también evita asumir el costo político que acompaña los aumentos. Además, la hacienda nacional logra eludir los gastos fiscales de reducir el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se paga por la producción, venta o importación de gasolina o diesel, especialmente en un contexto de débil desempeño económico. “No obstante, una parte de ese costo recayó directamente en Pemex, que ha subsidiado el precio de este combustible a pesar de las dificultades financieras que enfrenta”, concluye.
La petrolera es responsable del 90% de la producción de hidrocarburos del país, de un promedio de 1,7 millones de barriles diarios, según el primer informe de gestión Sheinbaum presentado recientemente. La mandataria anunció un ambicioso plan de una década para reflotar a la empresa, a través de una combinación de factores para aumentar la producción y levantar capital para hacerle frente a compromisos por unos 120.000 millones de dólares.

